La zona cervical es una de las más afectadas por el estrés y las posturas mantenidas.
Cuando aparece una contractura en cuello y hombros es habitual intentar aguantar, pero conviene actuar cuando:
• Hay rigidez constante
• Cuesta girar la cabeza
• Aparecen dolores de cabeza asociados
• El dolor baja hacia hombros o brazos
Cuanto antes se trate una contractura, más sencilla suele ser la recuperación.
En el gabinete trabajamos de forma progresiva, respetando el nivel de tensión de cada persona.
No todos los cuellos necesitan la misma intensidad, ni el mismo enfoque.
Si notas que la tensión cervical forma parte de tu rutina, quizá no debería ser así.

Deja una respuesta